...Stop.

Me vivo cada pena con toda la pasión del mundo, saboreo cada lágrima prometiéndome que será la última vez que voy a llorar y por eso, me dejo la libertad de llorar con más ganas, para vaciarme de este sentimiento asqueroso.
He querido tantas veces aprender que la confianza llega con el tiempo y que en el detalle está el progreso....pero soy terca, esta vez, demasiado lenta.
El corazón se me hizo añicos, y como mercurio, una vez más, debo volver a unirlo. Se regenera, no hay problema, pero la cicatriz que se está comenzando a formar es fea.
Llegará el día en que me sienta plena?
.....la culpa es de uno.....

Pero si tengo que pasar estos días con el pecho comprimido, tragando con la garganta apretada y sonriendo de memoria, con tal de aprender que nunca es bueno entregarse, los pasaré sin reclamos...
Pues mi única forma de protesta son mis palabras, que esta vez dejo acá, para no sentirme incomprendida ni sentirme desolada.